Guía basada en la evidencia · CIE-10: B08.4
Causas, signos, tratamiento y prevención de una de las enfermedades víricas más contagiosas de la infancia, con recursos especializados para familias y profesionales sanitarios de toda Europa.
Sección 01
¿Qué es la enfermedad mano-pie-boca?
Enfermedad mano-pie-boca (EMPB) es una infección vírica frecuente y muy contagiosa que afecta principalmente a bebés y niños menores de diez años. Se caracteriza por una tríada distintiva de fiebre, úlceras bucales dolorosas y una erupción vesicular en las palmas de las manos, las plantas de los pies y, en ocasiones, las nalgas. La EMPB está causada por enterovirus, con mayor frecuencia Coxsackievirus A16 y Enterovirus 71 (EV-A71).
Aunque la enfermedad suele ser leve y autolimitada y se resuelve en un plazo de siete a diez días, puede causar un malestar considerable en los niños pequeños. Las complicaciones graves, aunque infrecuentes —entre ellas meningitis vírica, encefalitis y parálisis flácida aguda—, se asocian con mayor frecuencia a las cepas EV-A71 y requieren atención médica inmediata.
La enfermedad aparece en todo el mundo y se propaga rápidamente en guarderías, centros infantiles, escuelas y hogares, sobre todo durante el verano y a principios del otoño en climas templados. Comprender la EMPB es esencial tanto para padres y cuidadores como para profesionales sanitarios.
«La EMPB es una infección enterovírica contagiosa de la infancia que se caracteriza por fiebre, úlceras bucales dolorosas y lesiones vesiculares en manos y pies. El tratamiento es principalmente sintomático». — Resumen clínico de Global Health
Sección 02
Causas y virología
La EMPB está causada por virus de ARN monocatenario pertenecientes al género Enterovirus de la familia Picornaviridae . Los dos agentes causales de mayor relevancia clínica son:
Coxsackievirus A16
La causa clásica y más frecuente en todo el mundo. Suele producir una enfermedad más leve. Pertenece al grupo A de los coxsackievirus.
Enterovirus 71 (EV-A71)
Se asocia a brotes de mayor tamaño, especialmente en Asia-Pacífico, y a un mayor riesgo de complicaciones neurológicas, como la encefalitis del tronco encefálico.
Otros coxsackievirus
CA6, CA10, CB5 y otros pueden causar presentaciones atípicas o generalizadas de la EMPB. CA6 puede producir una afectación cutánea más extensa.
Vías de transmisión
Contacto directo con secreciones nasales, saliva, líquido de las ampollas o heces. También se transmite mediante superficies y objetos contaminados. Es muy contagiosa.
Por qué afecta más a los niños
Los niños pequeños carecen de inmunidad previa frente a estos enterovirus. El virus se elimina en grandes cantidades en las heces durante semanas después de la recuperación, incluso cuando el niño parece encontrarse bien, lo que dificulta especialmente contenerlo en los centros infantiles. Los adultos inmunocompetentes que no estuvieron expuestos durante la infancia pueden contraer la enfermedad, aunque sus síntomas suelen ser más leves.
El periodo de incubación es de 3–7 días tras la exposición. La eliminación del virus por la orofaringe alcanza su máximo durante la primera semana de la enfermedad.
Sección 03
Signos y síntomas
La EMPB suele seguir una evolución clínica predecible. Reconocer el patrón completo de síntomas permite diagnosticarla antes y aplicar cuidados adecuados en casa, además de ayudar a los profesionales a identificar cuándo es necesario intensificar la atención.
| Fase | Síntoma o signo | Observaciones clínicas |
|---|---|---|
| Pródromo Días 1–2 |
Fiebre leve (38–39 °C), irritabilidad, malestar, disminución del apetito y dolor de garganta | En esta fase suele confundirse con un resfriado común o una infección vírica inespecífica de las vías respiratorias altas |
| Lesiones bucales Días 1–3 |
Úlceras dolorosas en la lengua, la mucosa bucal y el paladar blando; vesículas que se erosionan rápidamente | Pueden causar babeo importante y rechazo de alimentos o líquidos, una pista diagnóstica clave |
| Erupción cutánea Días 2–4 |
Erupción papulovesicular en palmas y plantas; puede afectar al dorso de manos y pies, las nalgas y la zona peribucal | La distribución clásica es patognomónica; las lesiones cutáneas no suelen picar ni doler |
| Síntomas asociados Durante toda la enfermedad |
Disminución del apetito, babeo, malestar y riesgo de deshidratación si el dolor bucal es intenso | La deshidratación es la complicación más frecuente que requiere valoración médica |
| Resolución Días 7–10 |
Resolución espontánea; puede producirse desprendimiento de las uñas (onicomadesis) entre 4 y 8 semanas después | Los cambios ungueales son benignos y se resuelven por sí solos; conviene tranquilizar a los padres |
Características de las lesiones bucales
Las úlceras bucales de la EMPB comienzan como pequeños puntos rojos (enantema) que evolucionan rápidamente a vesículas y después a úlceras superficiales y dolorosas rodeadas por un halo rojo. Se distribuyen por la lengua, la mucosa bucal, el paladar blando y los pilares amigdalinos. El dolor bucal es el principal motivo del rechazo de la alimentación y del consiguiente riesgo de deshidratación en bebés.
Características de la erupción cutánea
La erupción cutánea consiste en vesículas grises ovaladas o alargadas de 3–7 mm sobre una base eritematosa, clásicamente en palmas y plantas y, a menudo, siguiendo las líneas de los dermatomas cutáneos. También son características las lesiones en las nalgas, sin vesiculación, y las máculas peribucales. A diferencia de la varicela, las lesiones no se extienden de forma centrípeta y, por lo general, no producen picor.
Sección 04
Diagnosis
La EMPB se diagnostica principalmente mediante un diagnóstico clínico basado en la tríada característica de úlceras bucales, erupción vesicular acral y fiebre en un niño de la edad habitual, durante una estación compatible o con antecedentes de exposición. Por lo general, no se necesita confirmación de laboratorio en los casos sin complicaciones.
Cuándo considerar pruebas de laboratorio
La confirmación virológica —mediante exudado nasofaríngeo, exudado rectal, líquido vesicular o PCR de enterovirus en líquido cefalorraquídeo— está indicada en:
- Presentaciones graves o atípicas
- Sospecha de afectación neurológica (encefalitis, meningitis o mielitis flácida aguda)
- Niños inmunodeprimidos
- Investigación de salud pública de un brote
- Neonatos con sospecha de sepsis por enterovirus
Diagnóstico diferencial
Los profesionales deben considerar la herpangina (lesiones exclusivamente bucales, limitadas a la orofaringe posterior), la gingivoestomatitis herpética primaria (afectación gingival más intensa), la varicela (distribución centrípeta y pruriginosa) y las aftas (recurrentes, sin enfermedad sistémica). En los bebés, debe descartarse la enfermedad de Kawasaki cuando la fiebre se prolonga.
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Tratamiento y cuidados
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico para la EMPB. El manejo es totalmente sintomático y se centra en aliviar los síntomas, mantener la hidratación y vigilar posibles complicaciones.
Hidratación oral
Es la intervención más importante. Ofrezca con frecuencia líquidos frescos y no ácidos. Los polos de hielo y el agua fría pueden aliviar el dolor. Evite los cítricos y las bebidas con gas.
Antitérmicos
Paracetamol (acetaminofén) o ibuprofeno en dosis adecuadas para la edad para controlar la fiebre y el malestar general. Siga las pautas nacionales de dosificación.
Analgésicos
Los geles anestésicos bucales de uso tópico —enjuagues con lidocaína en niños mayores— pueden reducir el dolor bucal y facilitar la alimentación. Consúltelo con el farmacéutico o el médico de cabecera.
Alimentos blandos y fríos
El yogur, el helado, los purés fríos o los batidos reducen el dolor bucal y ayudan a mantener el aporte calórico. Evite los alimentos duros, salados o picantes.
Reposo y aislamiento
Mantenga al niño en casa hasta que haya desaparecido la fiebre y todas las lesiones tengan costra o se hayan curado, normalmente entre 5 y 7 días. Así se limita la propagación en los centros infantiles.
Valoración hospitalaria
Es necesaria ante sospecha de deshidratación, fiebre alta persistente, síntomas neurológicos o ingesta oral insuficiente en bebés menores de 12 meses. Pueden ser necesarios líquidos por vía intravenosa.
Una nota sobre los antibióticos
Los antibióticos no son eficaces contra las infecciones víricas y no deben recetarse para una EMPB sin complicaciones. La sobreinfección bacteriana secundaria de las lesiones cutáneas es infrecuente, pero debe valorarse si estas se vuelven calientes, hinchadas, dolorosas o purulentas.
Sección 06
Señales de alarma: cuándo buscar atención urgente
Aunque la EMPB es autolimitada en la inmensa mayoría de los casos, una minoría de niños —en particular los menores de dos años o los infectados por EV-A71— puede desarrollar complicaciones graves. Los padres y cuidadores deben conocer las señales de alarma que requieren una valoración urgente inmediata.
- Signos de deshidratación: boca seca, ausencia de lágrimas al llorar, fontanela hundida en bebés, más de 8 horas sin orinar o piel moteada o grisácea
- Fiebre alta persistente: temperatura superior a 39,5 °C que no responde a los antitérmicos o fiebre que dura más de 5 días
- Síntomas neurológicos: convulsiones, rigidez de nuca, vómitos persistentes, alteración de la consciencia, ataxia, sacudidas mioclónicas o fotofobia
- Síntomas cardiorrespiratorios: respiración rápida, dolor torácico, frecuencia cardiaca elevada, palidez o extremidades frías
- Dolor intenso o rechazo total de líquidos: especialmente en bebés menores de 12 meses que no pueden mantener una hidratación adecuada
- Empeoramiento progresivo después del tercer día de enfermedad, en lugar de una mejoría gradual
En Europa, las complicaciones neurológicas de la EMPB, aunque infrecuentes, requieren ingreso hospitalario, vigilancia estrecha y, en algunos casos, tratamiento en una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Reconocerlas pronto salva vidas.
Sección 07
Prevención y profilaxis
Dado que actualmente no existe ninguna vacuna autorizada contra la EMPB en Europa ni en Estados Unidos, la prevención depende por completo de intervenciones no farmacológicas. Son muy eficaces cuando se aplican de forma constante, especialmente en centros infantiles.
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Higiene rigurosa de las manos
Lávese las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, sobre todo después de cambiar pañales, antes de comer, después de ir al baño y tras el contacto con un niño infectado. El gel hidroalcohólico es menos eficaz contra los enterovirus; es preferible usar agua y jabón.
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Desinfectar superficies y objetos
Limpie y desinfecte periódicamente las superficies que se tocan con frecuencia —juguetes, pomos de puertas y cambiadores— con una solución de lejía diluida (1 cucharada de lejía por 4 tazas de agua) o un desinfectante registrado por la EPA que sea activo contra los enterovirus.
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Evitar el contacto estrecho con personas infectadas
Evite abrazar, besar o compartir utensilios o vasos con un niño infectado. Durante la primera semana de la enfermedad se eliminan grandes cantidades de enterovirus en la saliva, las secreciones nasales y las heces.
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Mantener en casa a los niños enfermos
Los niños deben permanecer en casa y no acudir a la guardería, el centro infantil o la escuela hasta que la fiebre haya desaparecido por completo y todas las ampollas estén secas y con costra. Suele ocurrir entre 5 y 7 días después del inicio de la enfermedad. Informe cuanto antes al centro infantil.
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Higiene respiratoria («cúbrete, tíralo, lávate las manos»)
Cúbrase la boca y la nariz con un pañuelo al toser o estornudar. Deseche el pañuelo de inmediato y lávese las manos. Así se limita la transmisión por gotículas en espacios compartidos.
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Higiene de la ropa y los pañales
Lave la ropa y la ropa de cama sucias en un ciclo caliente (≥60 °C). Utilice guantes desechables al manipular pañales de un bebé infectado y lávese bien las manos después. El virus sobrevive varios días en las superficies.
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Reforzar la inmunidad natural
Aunque en Europa no existe una vacuna específica contra la EMPB, mantener al día todas las vacunas recomendadas en el calendario nacional favorece la capacidad general de respuesta inmunitaria. Dormir lo suficiente, una buena alimentación y la lactancia materna durante la infancia también contribuyen a una respuesta inmunitaria sólida.
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Protocolos de los centros infantiles
Las guarderías deben aplicar políticas escritas de control de infecciones para la EMPB: aislamiento rápido de los niños con síntomas, refuerzo de la limpieza ambiental y comunicación escrita a los padres durante los brotes. El personal debe usar siempre guantes para cambiar pañales.
Situación de las vacunas en 2026
Una vacuna inactivada contra EV-A71 (vacuna EV71, con nombres comerciales como Inlive de Sinovac y variantes de fabricación china) está autorizada y se utiliza en China desde 2016, con eficacia demostrada contra la EMPB asociada a EV-A71 y sus complicaciones. A fecha de 2026, ninguna vacuna contra EV-A71 o Coxsackievirus A16 ha recibido la autorización de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Continúan los ensayos clínicos internacionales. Los padres y profesionales sanitarios en Europa deben consultar las recomendaciones de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) para conocer las novedades.
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Epidemiology
La EMPB es endémica en todo el mundo, y la mayor incidencia se registra en la región de Asia-Pacífico (China, Vietnam, Malasia, Japón y Corea del Sur). En Europa aparece de forma esporádica y en pequeños brotes, principalmente en centros infantiles y escuelas. En las zonas templadas, la transmisión estacional alcanza su máximo a finales de primavera, en verano y a principios de otoño.
En Irlanda, Portugal, España y Rumanía, la EMPB es de declaración obligatoria o está sometida a vigilancia reforzada; los organismos nacionales de salud pública publican informes anuales sobre los patrones de los brotes en centros infantiles. El perfil de la EMPB del ECDC ofrece datos epidemiológicos europeos actualizados.
Los niños de entre 6 meses y 5 años soportan la mayor carga de enfermedad. La infección neonatal por enterovirus, aunque infrecuente, puede causar enfermedad sistémica grave, como un cuadro similar a la sepsis, miocarditis y meningoencefalitis, y requiere valoración inmediata por un especialista.
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Preguntas frecuentes
¿Los adultos pueden contraer la enfermedad mano-pie-boca?
Sí. Los adultos que no han estado infectados previamente pueden contraer la EMPB, aunque los síntomas suelen ser más leves o subclínicos. Las embarazadas que sospechen haber estado expuestas deben contactar con su matrona u obstetra, ya que, en casos infrecuentes, la infección por enterovirus al final del embarazo se ha asociado a enfermedad neonatal.
¿Es la EMPB lo mismo que la fiebre aftosa de los animales?
No. La EMPB humana y la fiebre aftosa animal están causadas por virus completamente distintos. Ninguna de las dos enfermedades se transmite entre seres humanos y animales.
Mi hijo tiene EMPB: ¿puede volver a la escuela?
La mayoría de las guías europeas de pediatría y salud pública recomiendan mantener a los niños en casa hasta que ya no tengan fiebre y todas las ampollas se hayan curado por completo, por lo general entre 5 y 7 días. Siga siempre la política específica de exclusión de la escuela o guardería de su hijo.
¿Puede reaparecer la EMPB?
Sí. La inmunidad después de la EMPB es específica de cada serotipo. Un niño puede volver a desarrollar la enfermedad si se infecta con una cepa diferente; por ejemplo, haber tenido Coxsackievirus A16 no protege frente a EV-A71 o CA6.
¿Debo aplicar alguna crema a las ampollas de la piel?
Las ampollas cutáneas de la EMPB se curan por sí solas y, por lo general, no necesitan tratamiento tópico. No las reviente. Si se infectan —con aumento del enrojecimiento, calor o pus—, consulte con un profesional sanitario.
¿Qué debe comer mi hijo si tiene úlceras bucales?
Priorice alimentos frescos, blandos y no ácidos: yogur, helado, batidos, pasta fría y puré de patata. Los líquidos fríos —agua fresca o zumo diluido y refrigerado— pueden aliviar el dolor y ayudar a mantener la hidratación. Evite las patatas fritas saladas, los zumos cítricos y las bebidas con gas, que agravan las úlceras.
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Recursos pediátricos fiables
Las siguientes instituciones de referencia ofrecen información sobre la EMPB revisada clínicamente para padres y profesionales sanitarios. Global Health recomienda estas fuentes para consultar las directrices nacionales más recientes.




